Hay cuatro, cinco, ocho kilos que hace años no se mueven.
Empezás el lunes. El miércoles vas bien. El viernes hay un cumpleaños, el sábado se te va, el domingo te sentís mal. Y el lunes otra vez.
Te levantás cansado. A las cuatro de la tarde te caés. Ya te acostumbraste a que sea así.
A los veinticinco te ordenabas dos semanas y bajabas tres kilos. Hoy hacés lo mismo y no pasa nada.
Te propusiste cosas mucho más difíciles y las conseguiste. Con esto no podés.
Y hay algo que casi no decís en voz alta, porque suena tonto: la comida te ocupa la cabeza mucho más de lo que te gustaría.
Nada de eso es falta de voluntad. Todo eso tiene una explicación clínica, y se puede medir.
Sirka – Muzzolini · Unidad de Medicina Metabólica y Remodelación Corporal